|
Solo podemos solucionar aquello en lo que somos parte, por lo que si queremos una solución, tenemso que ser partes del problema. Pero cuando no somos parte del problema, debemos aceptarlo y seguir adelante, pero que pasa cuando justamente, aceptar no es una alternativa para nosotros?
- Qué es lo que estoy perdiendo cuando acepto? - Como seria formar parte de un problema cuando nos es ajeno? - Que diferencia el aceptar del renunciar?
En esta última pregunta desde mi mirada esta la interpretación que le vamos a dar.
Cuando disfrazamos la renuncia, diciéndonos que “aceptamos”, es donde no hallamos el perdón, la liberación, donde soltamos el peso que llevamos, sino que estamos encubriendo nuestros miedos, nuestra cobardía a desafiarnos, a defender lo que creemos. Y cuando hacemos esto, damos a cambio parte de nuestra autoestima, de lo importante que creemos o queremos ser, nos damos por perdidos y ni siquiera lo sabemos enfrentar.
En esta, como otras herramientas que encontramos en el coaching o en otras disciplinas, o filosofías, o como quieran llamarlas, el poder de utilizarlas bien o utilizarlas mal es lo que determina la posibilidad de dar un salto cuántico o de engañarnos y autocomplotarnos sin siquiera darnos cuenta.
Solo debemos aceptar, por aquello que nos libera, que ayuda a seguir adelante y nos permite dejar de lado las cargas del pasado que nada nos aportan.
Un abrazo Mariano
|